Sentada entre las cenizas. Fregando los suelos. Vistiendo harapos mientras sus hermanas lucían sedas. Y sin embargo, cuando el reloj marcó la medianoche, era la mujer más radiante del salón. Durante más de dos mil años, en todos los continentes y en centenares de lenguas, el cuento que llamamos Cenicienta ha sido narrado y vuelto a narrar con una persistencia que exige una explicación. Este no es un libro sobre un cuento de hadas para niños. Es un libro sobre una historia que revela, con extraordinaria precisión, algunas de las verdades más profundas y duraderas sobre el deseo humano, la jerarquía social, la justicia y el anhelo de ser visto. Desde Rodopis, la esclava griega cuya sandalia fue robada por un águila y llevada a los pies de un faraón, hasta Ye Xian, la Cenicienta china con sus zapatos de oro y su pez mágico; desde la gata napolitana de Giambattista Basile hasta el zapato de cristal y el carruaje-calabaza de Charles Perrault; desde el avellano y las palomas de los hermanos Grimm que sacan los ojos a las hermanastras, hasta la Cenicienta animada de Disney en 1950 y el musical televisivo de Rodgers y Hammerstein que cautivó a cien millones de espectadores, el cuento nunca ha dejado de crecer. Este libro rastrea cada versión importante, cada variación cultural, cada polémica académica: el debate sobre si el zapato era originalmente de piel y no de cristal, las lecturas psicoanalíticas de Bruno Bettelheim, las críticas feministas a la heroína pasiva, la ópera de Rossini, el ballet de Prokofiev, el ingenio deconstructor de Sondheim. Pregunta qué representa realmente la madrastra, qué significa el plazo de medianoche, por qué el ayudante mágico aparece bajo formas tan diversas, y qué tiene esta historia en particular que la hace imposible de olvidar. La respuesta, cuando llega, es a la vez sencilla y profunda: Cenicienta perdura porque habla de la experiencia de ser infravaluada, y de la esperanza —obstinada, irracional, esencial— de que el mérito verdadero acabará siendo reconocido.
Sentada entre las cenizas. Fregando los suelos. Vistiendo harapos mientras sus hermanas lucían sedas. Y sin embargo, cuando el reloj marcó la medianoche, era la mujer más radiante del salón. Durante más de dos mil años, en todos los continentes y en centenares de lenguas, el cuento que llamamos C...