La expedición de Gonzalo Jiménez de Quesada desembarca en las costas de Santa Marta con ochocientos hombres y una insaciable sed de oro y gloria.
Sin embargo, la arrogancia de los conquistadores se desvanece pronto al descubrir que la selva impenetrable no oculta un imperio de riquezas, sino una pesadilla letal.
Una misteriosa plaga asola el Nuevo Mundo, levantando a los muertos y convirtiéndolos en una horda insaciable que no conoce el cansancio ni el dolor.
Atrapados en un infierno verde, Quesada y sus mermadas tropas se ven obligados a emprender una huida desesperada río arriba por las traicioneras aguas del Magdalena, viéndose acorralados por un enemigo imparable que acecha tanto en el barro de las orillas como bajo la superficie turbia del agua. Con las esperanzas rotas y el campamento al borde de la locura, un último rumor indígena enciende una única y suicida vía de escape: los muertos vivientes se congelan y se detienen en las gélidas alturas de la cordillera de los Andes.
¿Lograrán los restos de una expedición condenada resistir el hambre, el frío y el asedio constante en su agónico ascenso hacia las nubes, o serán devorados por la implacable marea de podredumbre que los persigue sin descanso? Sumérgete en esta asfixiante ucronía que transforma la historia en terror, donde la verdadera conquista ya no es por la Corona, sino por el derecho a seguir respirando