Girona, 1492. El mundo de Isaac cabe entre cuatro paredes de piedra… y el zumbido de una silla eléctrica que él mismo construyó para sobrevivir.
En el Call, las escaleras son ley. Fuera de casa, su tecnología no vale nada. Dentro, todo funciona: el ascensor casero, la rutina, la calma falsa. Pero la calma se rompe cuando llega el edicto: expulsión. Convertirse o huir. Y el camino está hecho de barro, cuestas… y peldaños que se ríen de las ruedas.
Sara, su esposa, lleva años amándole con cansancio: amor convertido en logística, cariño convertido en esfuerzo. Cuando la ciudad se vuelve buitre y el tiempo se convierte en cuenta atrás, ambos deberán decidir qué vender, qué cargar… y qué salvar de verdad.
La noche final llega con una sentencia aún más cruel que el edicto: “No cabe”. Ni en la carreta. Ni en la vida de nadie. Entonces Sara elige. Y ese gesto —feroz, definitivo— transforma la huida en una promesa.
Amar entre las piedras es un romance histórico ucrónico (sin magia) donde el amor no es un suspiro: es una rampa, una cuerda tensa, una decisión imposible… y la certeza de que, cuando te lo quitan todo, todavía puedes quedarte con lo esencial.