Inglaterra le dio al fútbol su primer reglamento y después pasó casi sesenta años discutiendo consigo misma sobre qué hacer con esa herencia. Este libro reconstruye la historia, a menudo divertida y a veces dolorosa, de la selección que inventó el juego moderno en una taberna de Londres en 1863, se negó a jugar los tres primeros Mundiales por pura terquedad y, finalmente, ganó el torneo en casa en 1966: una tarde que se convirtió en la vara de medir de las generaciones posteriores. Desde las lágrimas de Gascoigne en Italia '90 y el desgarro de los penaltis en la Eurocopa de 1996, pasando por la crucifixión mediática de Beckham en 1998 y la 'Generación Dorada' que nunca rindió lo esperado, hasta el racismo sufrido tras la Eurocopa 2020 y la silenciosa reconstrucción institucional de St George's Park, este es el retrato de un país cuya Premier League se convirtió en la más rica del mundo mientras su selección seguía perdiendo el mismo partido psicológico. Escrito en la tradición de Fiebre en las gradas, a partes iguales sociología y humor seco, el libro pregunta por qué un equipo que realmente ha mejorado sigue sin poder dejar de contarse a sí mismo que fracasa.
Inglaterra le dio al fútbol su primer reglamento y después pasó casi sesenta años discutiendo consigo misma sobre qué hacer con esa herencia. Este libro reconstruye la historia, a menudo divertida y a veces dolorosa, de la selección que inventó el juego moderno en una taberna de Londres en 1863, ...