Entre los años 1550 y 1650, mientras el Imperio español acumulaba deudas, perdía batallas y vaciaba sus ciudades de población, se produjo uno de los fenómenos más sorprendentes de la historia de la cultura: una explosión creativa sin precedentes que dio al mundo el Quijote, Las Meninas, el teatro de Lope y Calderón, la mística de Teresa de Ávila y Juan de la Cruz, y la arquitectura del Escorial. Este libro explica cómo fue posible esa paradoja.
El Siglo de Oro español no fue una época de triunfo sino de tensión: la tensión entre la grandeza imperial y la decadencia real, entre la fe y la duda, entre el honor proclamado y la miseria vivida. De esa tensión nació una literatura que sigue hablando a lectores de cualquier siglo, una pintura que los mejores museos del mundo exhiben como tesoros irrepetibles, y una filosofía que los historiadores de las ideas tardaron siglos en reconocer como pionera.
Este libro recorre los grandes protagonistas del Siglo de Oro —Cervantes, Velázquez, Quevedo, Góngora, Calderón, Zurbarán, Murillo, Sor Juana Inés de la Cruz, Teresa de Ávila, Juan de la Cruz— y los sitúa en el contexto histórico que los formó: el mecenazgo de Felipe IV, los corrales de comedias de Madrid, los conventos donde las mujeres encontraron un espacio para escribir, las imprentas que multiplicaron los textos, la Inquisición que vigilaba los límites de lo decible.
Una obra para lectores curiosos que quieren entender por qué el Siglo de Oro sigue siendo uno de los períodos más fascinantes de la historia cultural de Occidente, y qué tienen para decirle al lector del siglo XXI las obras maestras de aquella España contradictoria y genial.