Durante veintidós años, un solo hombre gobernó el imperio más grande del mundo en nombre de un rey que prefería la pintura y el teatro a los despachos. Gaspar de Guzmán, conde-duque de Olivares, fue el arquitecto de una reforma imposible: quiso transformar la monarquía hispánica en un estado moderno capaz de sostener sus guerras, unir a sus territorios dispersos y frenar la hegemonía francesa que amenazaba con reemplazar a España como primera potencia de Europa.
Lo intentó todo. Propuso la Unión de Armas para repartir la carga de los ejércitos entre Castilla, Aragón, Cataluna y Portugal. Reforma la fiscalidad, buscó nuevos banqueros, patrocino las artes con una generosidad que hoy admiramos en el Prado. Y fracasó en casi todo: Cataluna se rebelo, Portugal se independizo, Flandes se perdió y las arcas del reino quedaron exhausas. En 1643, Felipe IV le comunico que debía retirarse. Murió dos años después, desterrado y olvidado, mientras los tercios eran derrotados en Rocroi.
Este libro reconstruye la vida de Olivares desde su formación en Salamanca hasta su final en el exilió, pero también el mundo que lo rodeo: la España del Siglo de Oro con sus pintores, dramaturgos y poetas; la Europa en llamas de la guerra de los Treinta Años; el Atlántico repleto de plata y de esclavos; las rebeliones que sacudieron simultáneamente Portugal, Cataluna y Andalucia en el mismo ano de 1640. Una historia de poder, ambición, reforma y declive que sigue siendo, cuatro siglos después, la más apasionante del gobierno español moderno.