En 1550, el emperador Carlos I ordenó detener todas las conquistas en América y convocó en Valladolid a los mayores juristas y teólogos de España para responder a una pregunta que nadie había formulado con tanta claridad antes: ¿Tienen los pueblos indígenas derechos naturales que ningún conquistador puede violar? Durante meses, dos hombres de extraordinaria inteligencia y de convicciones incompatibles expusieron sus argumentos ante una junta de expertos cuya decisión podría cambiar el destiño de millones de personas. Bartolomé de Las Casas, el domínico que había renunciado a su propia encomienda para defender a los indígenas, y Juan Ginés de Sepúlveda, el humanista que citaba a Aristóteles para justificar la conquista, libraron en aquella sala castellana un duelo intelectual que resonaría durante siglos.
Este libro reconstruye ese enfrentamiento histórico con rigor y con pasión. Analiza los argumentos de ambos contendientes, el contexto del Imperio en su apogeo, la realidad colonial que el debate pretendía cambiar, y las consecuencias de un proceso que terminó sin veredicto pero que plantó las semillas del pensamiento moderno sobre los derechos humanos. Una historia de ideas con consecuencias reales: la primera vez que un Estado imperial se sometió voluntariamente al juicio de la razón sobre la justicia de sus propias acciones.