El Mundial de 2026 rompió el molde antes de que rodara el primer balón. Por primera vez participaron cuarenta y ocho selecciones en lugar de treinta y dos, y por primera vez el torneo no lo organizó un solo país, sino tres: Canadá, México y Estados Unidos, compartiendo dieciséis estadios en un mismo continente. Este libro sigue esa transformación desde dentro, empezando por las decisiones institucionales, la aritmética de la clasificación y la logística que convirtió un torneo de un mes en una empresa verdaderamente trinacional, con husos horarios, climas y distancias de viaje que ninguna edición anterior tuvo que afrontar. También examina de cerca lo que significó la expansión en la práctica: selecciones que llegaron por primera vez al Mundial, un mercado de derechos televisivos y patrocinios rediseñado en torno a la escala comercial de Norteamérica, y el debate constante sobre si un torneo más grande hace al Mundial más abierto o simplemente más extenso. Escrito para lectores que siguen el fútbol pero buscan contexto más allá de las crónicas de partido, explica cómo la competición más famosa del fútbol se adaptó a una escala sin precedentes, y qué puede significar ese cambio para la organización del torneo de aquí en adelante.
El Mundial de 2026 rompió el molde antes de que rodara el primer balón. Por primera vez participaron cuarenta y ocho selecciones en lugar de treinta y dos, y por primera vez el torneo no lo organizó un solo país, sino tres: Canadá, México y Estados Unidos, compartiendo dieciséis estadios en un mi...