Publicada poco antes de la muerte de Emily Brontë, Cumbres borrascosas es una de las novelas más intensas de la literatura universal. Con los sombríos páramos de Yorkshire como telón de fondo, la historia de Catherine Earnshaw y Heathcliff trasciende el amor romántico para adentrarse en los territorios de la obsesión, el resentimiento y la venganza. Una obra inolvidable de atmósfera oscura y poderosa fuerza emocional, marcada por una pasión tan profunda como destructiva, que ocupa un lugar destacado entre los grandes clásicos de la literatura.
«Sea cual sea la composición de nuestras almas, la suya y la mía son iguales».
Emily Brontë (1818-1848) nació en Thornton, Inglaterra, pero pasó toda su vida en Haworth, un pueblecito del condado de Yorkshire que le serviría de inspiración para ambientar la única novela que escribió, Cumbres Borrascosas. Tanto ella como sus hermanos se formaron en el gusto por las artes, sobre todo la música, la pintura y la escritura, y junto a sus hermanas, Charlotte y Anne, publicó, ocultándose bajo seudónimos masculinos, un libro de poemas, Poemas de Currer, Ellis y Acton Bell, que, a pesar de cosechar buenas críticas, apenas se vendió. Los veintiún poemas de Emily que se recogen en este libro se consideran los mejores del volumen y de lo más destacado de la poesía victoriana. Cumbres Borrascosas apareció en diciembre de 1847 y tuvo una fría acogida, ya que, como obra única e inclasificable que es, con una estructura tan atípica para la época, no fue entendida por sus contemporáneos, cuya moral y cosmovisión victorianas no lograban digerir lo que les ofrecía tan arrebatada narración.