Vera Marí es lingüista forense: puede reconocer a una persona por cómo escribe, por esa huella involuntaria —el idiolecto— que nadie sabe que deja y que es tan única como una firma. Desde su laboratorio en Valencia, el Lexical Lab, ha aprendido que las palabras confiesan aquello que sus dueños callan.
Cuando llega a sus manos la nota de despedida de una mujer que la policía da por un suicidio limpio, algo no encaja. La caligrafía es suya; la sintaxis, de otro. Vera lo demuestra letra a letra: esa última voluntad la escribió una mano ajena que aprendió a imitar a la víctima hasta el detalle. Alguien vende muertes disfrazadas de adioses.
Tirando del hilo, Vera destapa algo mucho mayor que un asesino: una escuela de falsificadores de voz y un maestro que enseña a robar la palabra de los muertos. Y cuanto más se acerca, más se parece ese método al de otra nota, la que hace treinta años dejó su propia madre al desaparecer. La que Vera nunca creyó.
Para atrapar a quien habla por boca de sus víctimas tendrá que leerlo mejor de lo que él la lee a ella, sin convertirse en aquello que persigue.
Primera entrega de la serie IDIOLECTO: novela negra de lingüística forense, tensa, inteligente y profundamente humana, para lectores de thriller psicológico y policíaco que disfrutan cazando la verdad entre las líneas.