
Freddy Castellón Mendoza
El autor confunde demasiados conceptos, lo que distorsiona todo. No distingue entre los conceptos de felicidad y alegría, la plenitud es la diferencia entre ellos. Dice que uno no puede ser siempre feliz porque tiene otras emociones, sin embargo eso no aplica con nadie, el hecho de poder sentir otras emociones no implica perder la felicidad. Sería como afirmar que la serenidad implica no ser feliz. También confunde los términos de envidia con admiración. Promueve el odio y la ira como "mecanismos de defensa" y catalizadores para hallar soluciones, cuando estos son completamente lo contrario al ser emociones intensas que buscan destruir y no construir. Este libro es completamente innecesario y contraproducente, se podría resumir en que las emociones no controlan nuestro actuar y no son perpetuas, se intercalan.

Alexander Caicedo
Es bueno el contenido, que la parte que habla de la familia y las amistades, pues lo he vivido, en el caso de las amistades, se sorprendía por que no vía ese rostro mio iluminado siempre y preguntaban si estaba aburrido o algo parecido, y referente a lo otro he aprendido que lo material no es felicidad, que puede darse gusto uno, pero es todo, ya que esa alegría es efímera y en general tiene dos caras, si yo por mi lado estoy feliz otra persona esta triste por alguna razon en otro lado, gracias.

NooNi
Es bastante refrescante, va directo al punto y los ejemplos son entendibles. Aunque me falto saber que hacer cuando es tu situacion familiar la que produce tristeza o infelicidad.