Astrid Halvorsen aprendió demasiado pronto que el peligro puede esconderse dentro de la propia familia.
Cuando tenía once años presenció un crimen brutal y estuvo a punto de morir. Desde entonces ha dedicado su vida a entender la mente de los asesinos. Hoy trabaja como analista criminal en Kripos, famosa por su inteligencia analítica y su capacidad para ver patrones que otros pasan por alto.
Pero su pasado vuelve a alcanzarla.
Su tía Liv desaparece misteriosamente durante un viaje a Hardangervidda. Con muy pocas pistas y demasiadas preguntas, Astrid se ve obligada a investigar por su cuenta. La búsqueda la lleva hasta Eirik Falk, un antiguo soldado que pasó años en misiones internacionales y que ahora sigue el rastro de un asesino profesional conocido como Morten Eid.
Falk conoce la oscuridad demasiado bien. Desde entonces vive al margen, intentando dejar atrás a la persona que fue.
Ahora, él y Astrid se ven obligados a trabajar juntos. Falk es el tipo de hombre que parece vivir cómodo con el peligro… pero completamente incómodo con el amor.
Mientras las pistas los arrastran a través de una red de secretos, manipulaciones y crímenes antiguos, Astrid empieza a comprender que Morten no es quien mueve realmente los hilos.
Alguien más está detrás.
Alguien que conoce cada rincón de su pasado.
A medida que el peligro se acerca y la verdad comienza a revelarse, Astrid tendrá que confiar en el único hombre que parece capaz de protegerla… aunque él mismo no esté seguro de merecerlo.
Porque esta vez la amenaza no viene solo de un asesino.
Viene de alguien dispuesto a destruirla desde dentro.
Y el pasado, finalmente, ha venido a cobrar su deuda.
FREYA NYSTRÖM: Crecí entre libros, mapas antiguos y cielos plagados de símbolos, y fue en la ficción histórica donde hallé un refugio para entrelazar memoria, misterio y emoción. No me conformo con narrar hechos; mi deseo es despertar ese latido dormido en lo más profundo, esa sabiduría ancestral que viaja silenciosa a través de la sangre, los sueños y las decisiones que pueden transformar un destino.
Para mí, las historias no son simples adornos: son puentes que conectan con lo esencial, caminos por donde el alma recupera lo que la mente olvida. Mis personajes —mujeres que buscan su lugar entre dos mundos, hombres divididos entre el deber y el deseo— son mi forma de rendir homenaje a ese espacio sagrado donde se encuentran nuestras raíces, la tierra y el corazón.
Escribo porque creo que es un acto de escucha profunda, un diálogo íntimo con voces que vienen de lejos. Como en un antiguo telar, cada palabra es un hilo más que se suma al gran tapiz de nuestra humanidad, un tejido que nunca deja de crecer.
Gracias por abrirme un espacio para compartir esta conversación. Me alegraría seguir escuchándote y seguir tejiendo, desde mi pequeño rincón del mundo, mi hilo en este vasto tapiz.
Hace diez años me mudé a Dinamarca, este archipiélago de islas, en busca de una vida más conectada con la escritura. Muchas de mis narraciones nacen de antiguas leyendas y relatos tradicionales que reinterpreto a mi manera, intentando mantener viva la emoción, la atmósfera de esas tierras y la intensidad de los amores imposibles.
Gracias por abrir este espacio. Me encantaría escucharos y, desde mi rincón del mundo, seguir entretejiendo mi hilo en este gran tapiz de historias.
Con amor y profunda gratitud,
Freya.