Escocia, 1311.
Desde que su prometido desapareció años atrás, Eithne MacRaeghann ha aprendido a no esperar nada de los hombres. Mientras su clan lucha por sobrevivir en unas Highlands divididas por la guerra y la lealtad, ella ha encontrado un propósito distinto: sanar a los heridos, cuidar de los suyos y prepararse para ingresar en un convento, donde cree que por fin podrá elegir su propio destino.
Pero cuando un extraño aparece en Caer Donn en medio de una investigación por envenenamiento y traición, todas sus certezas comienzan a resquebrajarse.
Escocia, 2026.
El detective Callum Ashford no cree en la magia, los milagros ni las leyendas. Cree en las pruebas, en la lógica y en los hechos. Por eso, cuando una investigación lo conduce a una antigua caverna bajo el castillo de Caer Donn y despierta en la Escocia medieval, está convencido de que debe existir una explicación racional.
Lo que no puede explicar es a Eithne.
Mientras intenta descubrir quién amenaza al clan MacRaeghann, Callum encuentra en ella algo que no esperaba: una mujer inteligente, compasiva y extraordinariamente valiente, atrapada entre el deber, la fe y los deseos que nunca se permitió reconocer.
A medida que el peligro se acerca y los secretos salen a la luz, ambos deberán enfrentarse a preguntas mucho más difíciles que cualquier asesinato.
¿Qué significa realmente pertenecer a un lugar?
¿Hasta dónde puede llegar el amor cuando exige renunciar a una parte de uno mismo?
Y cuando el tiempo mismo se interpone entre dos corazones, ¿es posible construir un hogar que sobreviva a los siglos?
Una historia de amor, pérdida, esperanza y segundas oportunidades en las Highlands medievales de Escocia.
Crecí rodeada de libros gastados, mapas antiguos y cielos llenos de signos que parecían susurrar secretos. Encontré en la ficción histórica un refugio donde entrelazar memoria, misterio y emoción. No me basta con contar hechos: busco despertar ese pulso dormido en lo más profundo, esa sabiduría ancestral que viaja silenciosa por la sangre, los sueños y las decisiones capaces de alterar un destino.
Para mí, las historias no son simples adornos: son puentes hacia lo esencial, senderos por los que el alma recupera lo que la mente olvida. Mis personajes —mujeres que buscan su lugar entre dos mundos, hombres divididos entre el deber y el deseo— son mi manera de rendir homenaje a ese espacio sagrado donde se entrelazan las raíces, la tierra y el corazón.
Escribo porque la escritura es, para mí, un acto de escucha profunda, un diálogo silencioso con voces que vienen de lejos. Como en un telar antiguo, cada palabra se suma al gran tapiz de la humanidad, un tejido que nunca deja de crecer y transformarse.
Hace diez años me trasladé a Dinamarca, a este archipiélago de islas y horizontes abiertos, en busca de una vida más cercana a la escritura. Muchas de mis historias nacen de leyendas ancestrales y relatos tradicionales que reinterpretó a mi manera, intentando conservar la emoción, la atmósfera de esas tierras y la intensidad de los amores imposibles.
Gracias por abrirme este espacio para compartir mis palabras. Me alegrará seguir escuchando, seguir imaginando y seguir entretejiendo, desde mi pequeño rincón del mundo, mi hilo en este vasto tapiz de historias.
Con afecto y profunda gratitud,
Anya Ida