Romina Bayo

Romina Bayo Argentina de nacimiento. Dominicana por adopción. Y en estos últimos años con México como nueva patria en mi identidad. Mis amigos me dicen Romy (la y griega la adopté yo), aunque de origen fuera Adriana Romina. Nací sin face, tw, whatsApp, ni un celular que aniquilara mi capacidad de aprender números de memoria. Aunque hoy, gracias a ellos, las distancias de los que amo duele menos. Creo en Dios. Me enojo y me meto en problemas ante la injusticia. Me preocupa, duele y motiva a hacer mil cosas la prostitución, el abuso infantil y la trata de personas. Amo Leer. Comprar libros. Robar libros. Que me presten libros. Que me regalen libros. Por ello, solo cuando pongo una biblioteca, considero “casa” un lugar. Tengo una “tía loca” que es mi cómplice. Hermanos que me sacan canas y risas. Sobrinos que me enseñan a amar. Amigos que son familia. Una gata que sabe sonreír. Y no me da miedo ir al cine sola. Cada uno de mis libros publicados es un hijo mayor de edad, que suelto al mundo. Tengo cuatro. Todos rebeldes, gritones, algo llorones a veces. Pero valientes, muy valientes y fuertes. Se llaman: Danza de soledades, Nos dolerá la noche (Premio Internacional de poesía joven, R.D.), Mientras Respire (en coautoría con mi gran amigo Carlos Cuauhtémoc Sánchez) y Una vida sin tu nombre (esta hermosa niña que tienes en tus manos).