Con toda seguridad, el tiempo –el Enemigo– va a ser
clemente con la obra de José Luis Parra. No importan ni el insuficiente
conocimiento que de ella tiene en la actualidad la secta de los lectores de
poesía ni su desubicación generacional. Se impondrán la verdad y la fuerza –dos
sinónimos– con las cuales la pobre condición humana es cantada en sus versos. Y
de la que sus versos se apiadan.
José Luis Parra Fernández (Madrid,1944 – Quart de Poblet, 2012) fue un poeta español. Aunque madrileño de nacimiento, José Luis Parra vivió la mayor parte de su vida en Valencia, excepto unos años en los que residió en Murcia, donde trabajó en una compañía de seguros. Concluida su vida laboral, Parra se dedicó casi exclusivamente a la poesía, frecuentando ambientes literarios de Valencia, concretamente la Cervecería Madrid y el Café Malvarrosa. En 1989 obtuvo el Accésit del I Premio Vila de Mislata con su libro Más lisonjero me vi. Una selección de su obra figura en dos antologías: Caldo de piedra (2001) y Cimas y abismos (2012), ambas en la editorial Renacimiento (Sevilla).