Los quipus son aquí, por ejemplo, una forma de volver a la conquista. Sin embargo, parece que ni Pizarro ni nadie legó las claves para descifrar los quipus. Cinco siglos después seguimos asombrados e ignorantes. Lo cual nos lleva a constatar que carecemos de fuentes primarias del incanato. Todo lo sabemos por boca de sus enemigos o de descendientes, como Garcilaso y Guamán Poma, nacidos luego de la conquista. Los quipus eran (¿son?) la única posibilidad de un testimonio de primera mano.
El libro hace algo adicional y valioso: nos permite asomarnos a los procesos de centralización y fragmentación del espacio andino. El quipu deviene, entonces, en un prisma para observar la larga duración política andina.