No fue falta de fe. Fue que nadie te dio algo que pudieras sostener.
Quieres acercarte a Dios. Lo has intentado más de una vez. Pero las mañanas se te llenan antes de empezar, abres la Biblia y no sabes por dónde entrar, y esa culpa callada —debería estar más cerca de Él— se te va acumulando un día sobre otro. Hasta que llega la temporada difícil: la pérdida, la ansiedad que no se calla, el cansancio que no se arregla durmiendo. Y descubres que no tienes dónde apoyarte.
Un año con Dios te da un lugar sencillo al cual volver cada mañana.
365 devocionales. Uno para cada día. Diez minutos.
Cada día sigue la misma estructura, para que nunca tengas que preguntarte por dónde empezar:
Un versículo de la Palabra, explicado frase por frase
Una reflexión cálida, escrita directamente para ti, no sobre teología abstracta sino sobre tu vida real
Una oración breve que dice lo que a veces no encuentras cómo decir
Una acción concreta para llevar contigo el resto del día
Y cada mes te lleva por una estación distinta del alma: los nuevos comienzos de enero, el amor de Dios en febrero, la fe que sostiene, la esperanza, la gracia que no se agota, el descanso, la sabiduría, la paz, la gratitud, la perseverancia cuando ya no quedan fuerzas, y en diciembre, la luz que vino al mundo.
No necesitas formación bíblica. No necesitas una hora libre que no tienes. Solo necesitas abrir el libro en la fecha de hoy.
Miles de personas empiezan cada enero con la misma intención que tú. La diferencia entre quienes llegan a diciembre y quienes no, casi nunca es la fe. Es tener algo lo bastante sencillo como para no abandonarlo.
Mañana amanece otra vez. La pregunta es si te encontrará con algo en las manos.
Desplázate hacia arriba y consigue tu ejemplar de Un año con Dios hoy mismo.