En el análisis de los sistemas de clasificación internacionales, el texto aborda la ausencia del SAP en manuales como el DSM-5-TR y la CIE-11. El autor explica que esta exclusión no invalida necesariamente el fenómeno de la alienación, sino que responde a una combinación de insuficiencia de evidencia científica independiente, problemas de circularidad lógica en su diagnóstico y una incompatibilidad con el modelo de "trastorno mental" que manejan estos sistemas. Por ello, se recomienda a los peritos utilizar categorías diagnósticas canónicas y neutrales (como los códigos de problemas relacionales) antes de recurrir a constructos no validados plenamente, evitando así sesgos ideológicos o instrumentales.
Finalmente, esta primera sección sitúa al Interés Superior del Menor (ISM) como el principio rector ineludible de toda evaluación pericial. El Dr. Gómez Pérez enfatiza que el menor debe ser tratado como un sujeto de derechos y no como un mero objeto de disputa, lo que exige metodologías de evaluación multiaxiales que consideren el apego, el conflicto interparental y la voz del niño a través de protocolos de entrevista específicos. La conclusión central es que ni el SAP ni el SHP son suficientes por sí solos para proteger al menor; el perito tiene la responsabilidad ética de comunicar honestamente la incertidumbre científica y priorizar siempre el bienestar del niño sobre cualquier lealtad teórica.