No se puede entender completamente un libro, a menos que el escritor nos revele el motivo que le impulsó a embarcarse en tan pesada labor. ¿Cómo es que, después de una vida de ejercer como periodista, me sentí atraído por los estudios clásicos y por el juicio de Sócrates? Durante mi retiro decidí estudiar el suficiente griego como para ser capaz de luchar yo mismo con los términos conceptuales. Empecé yo solo, con una edición bilingüe del Evangelio de San Juan, y continué con el libro primero de la Ilíada. Pero pronto el estudio del griego me llevó más lejos, a los poetas griegos y a la lite-ratura griega en general. Su exploración sigue siendo para mí una alegría. En mi juventud me sentí atraído tanto por la filosofía como por el periodismo. El verano en que terminé el bachillerato leí frag-mentos de Heráclito. Me matriculé de filosofía en la Universidad, aunque trabajaba todo el día como periodista. Abandoné la univer-sidad el primer año e hice del periodismo la profesión para el resto de mi vida. ¿Cómo pudo suceder el juicio de Sócrates en una sociedad tan libre? ¿Cómo pudo Atenas traicionarse a sí misma de ese modo? Este libro es el fruto de ese tormento. Decidí descubrir cómo es que pudo suceder. Cuando empecé, no podía defender el veredicto y no lo puedo defender ahora. Pero quería averiguar lo que Platón no nos cuenta, dar la versión de Atenas sobre ese suceso, suavizar el cri-men de la ciudad y, de ese modo, borrar parte del estigma que el juicio ha dejado en la democracia y en Atenas. Isidor F. Stone
No se puede entender completamente un libro, a menos que el escritor nos revele el motivo que le impulsó a embarcarse en tan pesada labor. ¿Cómo es que, después de una vida de ejercer como periodista, me sentí atraído por los estudios clásicos y por el juicio de Sócrates? Durante mi retiro decidí...