En agosto de 1586, fue elegido como editor de la obra el monje agustino Fray Luis de Leon, tras lo que, finalmente, en 1588 el libro se publicó en Salamanca.
Santa Teresa de Jesús (1515, Ávila – Alba de Tormes, 1582) comenzó a sentir una exaltación mística desde muy pequeña y a los siete años se escapó con su hermano en busca de martirio. A los doce años, estando ya en casa, muere su madre, lo que le afectó profundamente y parece que decidió su vocación religiosa.
Cuatro años después ingresó en en el convento de Santa María de Gracia, obligada por su padre, y el 3 de noviembre de 1534 profesó en el convento de la Encarnación de Ávila. Poco después cayó gravemente enferma y aparecieron los primeros síntomas de neurosis. En 1537 sufrió un ataque de parasismo y durante dos años estuvo paralítica.
Una vez recuperada, su fe se debilitó, hasta que volvió al pasado ardor religioso porque “Cristo se me apareció con airado semblante”.