“La verdad griega supone la sumisión de la vida y por eso no necesita de confesión. La confesión ha surgido en busca de una verdad que aplaque a la vida y la reduzca, que la someta. Y la evidencia parece ser la verdad en forma asimilable por la vida; algo que participa de las creencias y de las ideas. Como la creencia, nos ofrece seguridad y, como la idea, es transparente a la mente. Y todavía algo más: el haber sido hallado por ella. Pues parece que la mente solo se satisface con lo que ella misma ha encontrado” (María Zambrano).