Esta obra que tienen en sus manos está tejida con las historias de los pequeños que aprenden sobre la vida al amparo de las rodillas afectuosas de sus abuelos, de los niños que descubren el secreto de los colores y los pinceles en los talleres, de los exploradores que miran con admiración el cielo desde los centros espaciales y de los corazones curiosos que intentan descifrar el lenguaje de la naturaleza.
Lo que aquí se relata no son solo cuentos de ficción; son un recordatorio de la dulce mesa que nuestro Señor, el dueño de esta inmensa hospedería en la que respiramos cada día, ha preparado para nosotros, y de las firmas divinas esparcidas sobre la existencia.
Salimos a susurrar a los pequeños corazones el poder en la ruptura de una semilla, el reflejo de la misericordia en el amor de una madre, el poder del instante y ese gran milagro oculto en cada momento de la vida. Creemos que cada lector que pase estas páginas, ya sea en un huerto de manzanos, en el mostrador de una farmacia o bajo una noche estrellada, empezará a mirar todo lo que le rodea con ojos mucho más luminosos y llenos de admiración.
Porque este mundo no es un espacio mudo; es un gran libro que da a conocer a su Creador con cada una de sus partículas.