Pablo Escobar, Joaquín el Chapo Guzmán y Rafael Caro Quintero son personajes mundialmente famosos, a quienes la prensa y el entretenimiento popularizaron al grado de convertirlos en leyendas. Los narcotraficantes son, por definición, hombres. Y aunque junto a ellos también figuran varias mujeres como piezas clave de la barbarie, estas suelen ser descritas con narrativas simplistas y estereotipos que las hacen ver como víctimas o amantes; madres abnegadas o crueles cómplices. Ellas –igual o más despiadadas que los capos más temidos– anhelan la fama, el dinero y el poder tanto como un hombre; ejercen violencia y buscan su beneficio.
En Narcas , Deborah Bonello, exdirectora editorial de VICE News para Latinoamérica y actual editora general de InSight Crime , revela el ascenso de las mujeres en los cárteles de droga. En estas páginas, plasma las historias de narcas como Luz Fajardo Campos, conocida como «la versión femenina del Chapo»; Digna Valle, aliada estratégica del Cártel de Sinaloa; Marllory Chacón, una de las narcotraficantes más prolíficas de Centroamérica, según el Departamento del Tesoro de Estados Unidos; y de muchas otras cuya condición de mujeres les ha permitido manejar los hilos del narcotráfico desde la penumbra.