C. Angélica Ortiz, administradora de empresas graduada de la
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, quien comenzó
a la edad de dieciséis años a escribir por ser alguien reservada e
introvertida. Le gustaba observar en silencio en vez de dialogar,
lo que dio origen a sus primeros escritos. Pasaba días enteros
relatando su primera novela.
En tiempos de pandemia, al terminar su clase de auditoría, surgió
su segunda novela la cual terminó y está en busca de publicarla en
una editorial tradicional. Las noches para Angélica eran las tardes
donde fantaseaba con cada uno de sus personajes, y escenarios
estructurados en base de cada ente que escuchaba del otro lado
de una pantalla, en su servicio social, como en cada lugar que
acudía solo para prestar atención, en sigilo y crear una aventura
en su mente. Sin embargo, el diario de un fragmentado no es una
pausa a la novela. Es una recopilación de frases que concibió a
través de la percepción de todos los fragmentados y de su propia
vivencia.