La Edad de Oro desea brindar a los niños un libro que los ocupe y regocije; que les enseñe sin fatigarlos; que les cuente, en un resumen pintoresco, lo pasado y lo contemporáneo; que los estimule a emplear por igual sus facultades mentales y físicas, a amar el sentimiento más que lo sentimental, a reemplazar la poesía enfermiza y retórica que está aún en boga, con aquella otra sana y útil que nace del conocimiento del mundo; a estudiar de preferencia las leyes, agentes e historia de la tierra donde han de trabajar por la gloria de su nombre y las necesidades del sustento.
Cada número contendrá, en forma de una lectura que interese tanto como un cuento, artículos que sean verdaderos resúmenes de ciencias, industrias, artes, historia y literatura, junto con artículos de viajes, biografías, descripciones de juegos y de costumbres, fábulas y versos. Los temas escogidos serán siempre tales que, por mucha doctrina que lleven en sí, no parezca que la llevan, ni alarmen al lector de pocos años con un título científico ni con un lenguaje aparatoso.