En esta deliciosa novela epistolar, Jean Webster nos permite asistir, como espectadores de lujo, a la evolución personal de su joven protagonista, así como a su crecimiento intelectual y social. A lo largo de la obra se destilan los propios valores que la autora siempre defendió y que la llevaron a construir este personaje fuerte e independiente que, sin renunciar al amor cuando se le presenta, es capaz de hacerse valer por sí misma.
«Jerusha tenía imaginación, ¡vaya si la tenía! Sin embargo, por muy ilusa que fuera, no podía llevar su fantasía más allá de los pórticos de las casas a las que deseaba acceder. La pobre Jerusha, con sus ansias de vida y de aventuras, jamás en sus diecisiete años había entrado en una casa y convivido con una familia de verdad». Jean Webster
Alice Jane Chandler Webster, más conocida como Jean Webster, nació en Fredonia, Nueva York, el 24 de julio de 1876. Al igual que su bisabuela y su abuela antes que ella, fue un gran activista por la igualdad racial y el sufragio femenino. Emparentada además con Mark Twain (su madre era su sobrina y su padre fue editor de algunas de sus obras) no fue raro que estuviese interesada también en la escritura. Autora de varios libros entre las que se encuentran los clásicos Papá piernas largas y Mi querido enemigo. En sus obras plasmó sus vivencias y sus propias inquietudes intelectuales y sociales. Tuvo que afrontar diversas tragedias, como la muerte de su padre cuando ella era adolescente, pero también conoció el éxito en algunas de sus obras así como el amor. Falleció muy joven, a la edad de 39 años, por complicaciones en el parto tras dar a luz a su única hija, Jean.