Cuando Lana Hale le pidió al magnate hotelero Kal Bishop que se casara con ella, él se sintió incapaz de defraudar a su amiga. Para evitar que trasladaran a la sobrina de Lana a un hogar de acogida, Lana necesitaba un marido.
Antes de que se dieran cuenta, el papel de enamorados que estaban interpretando se volvió real, y cuando ya no había necesidad de que siguieran adelante con la farsa, Kal se vio perdiendo a una esposa a la que ni siquiera sabía que deseaba. ¿Se arriesgaría ahora el reticente esposo a hacer su propia proposición de matrimonio?