Publio Ovidio Nasón, conocido simplemente como Ovidio, nació en el 43 a. C. en Sulmona, en el seno de una familia acomodada de la Italia romana, y recibió una esmerada educación que lo orientó primero hacia la retórica y la carrera pública antes de entregarse por completo a la poesía. Vivió en una época de profundos cambios políticos, bajo el ascenso de Augusto, y su vida estuvo marcada por el éxito literario, la sofisticación urbana y, finalmente, el destierro a Tomis, en la costa del mar Negro, por motivos que aún hoy siguen rodeados de misterio. Fue uno de los grandes maestros de la poesía latina, célebre por su ingenio, su elegancia formal y su capacidad para renovar los mitos clásicos con una mirada viva, irónica y profundamente humana. Entre sus logros más importantes destacan sus poemas amorosos, su reflexión sobre el arte de seducir y, sobre todo, su gran poema narrativo de transformaciones, donde reunió innumerables relatos míticos en una visión continua del cambio como ley universal. En su obra aparecen temas que siguen siendo muy actuales: el deseo, la identidad, la fragilidad del cuerpo, el poder de la imaginación, la violencia, la metamorfosis y la relación entre humanos y dioses, todos tratados con una sensibilidad que todavía habla al presente. Su legado es inmenso porque ayudó a fijar la tradición mitológica de Occidente y, al mismo tiempo, mostró que la literatura puede convertir la pérdida, el deseo y la mutación en formas de conocimiento. Ovidio sigue siendo imprescindible para quienes buscan una poesía brillante, inteligente y sorprendentemente moderna, especialmente para lectores interesados en los mitos, el amor, la transformación y la fuerza perdurable de la imaginación.