Su figura se presenta como la culminación del proceso de desintegración espiritual iniciado en los dos libros anteriores. Huguenau carece de todo idealismo: es frío, calculador y está dispuesto a manipular y traicionar a cualquiera para lograr beneficios materiales. Su "realismo" no es el de una visión equilibrada del mundo, sino el de una adaptación brutal y deshumanizada, que refleja el triunfo de la indiferencia moral en un tiempo de crisis.
La narración combina episodios de la vida de Huguenau con ensayos intercalados que analizan el derrumbe de los sistemas de valores europeos y la incapacidad de la sociedad para mantener una ética común. Así, Broch no sólo construye un retrato individual, sino que ofrece una radiografía cultural de un continente que, tras perder su fundamento espiritual, se hunde en la violencia y el vacío.
Hermann Broch (1886–1951) fue un novelista y ensayista austriaco que, con Los sonámbulos, elaboró una de las reflexiones más incisivas sobre la crisis de la modernidad. La trilogía — Pasenow o el romanticismo, Esch o la anarquía y Huguenau o el realismo — muestra cómo, a lo largo de tres décadas, Europa pasó de los restos del idealismo a la anarquía interior y finalmente al pragmatismo sin alma. Su obra influyó en generaciones posteriores de escritores y pensadores por su capacidad de unir narrativa, filosofía y análisis cultural.
Hermann Broch fue un novelista, ensayista y pensador austríaco, considerado una de las voces más originales y profundas de la literatura del siglo XX. Su obra se caracteriza por la fusión de narrativa, filosofía y análisis cultural, explorando las crisis espirituales y morales de la modernidad.
La producción literaria de Broch combina elementos narrativos con reflexiones filosóficas y culturales. Su primera gran obra fue la trilogía Los sonámbulos (1930–1932), compuesta por las novelas Pasenow o el romanticismo, Esch o la anarquía y Huguenau o el realismo. A través de estas, retrató el proceso de desintegración de los valores en Europa desde finales del siglo XIX hasta la Primera Guerra Mundial.
La obra de Broch se distingue por su densidad intelectual y su intento de dar respuesta a las crisis espirituales y culturales de la modernidad. Su influencia se extiende tanto a la literatura como al pensamiento filosófico y cultural del siglo XX. Escritores y críticos lo han reconocido como una figura clave del modernismo europeo, cuya prosa desafía los límites convencionales de la narrativa.