Con mirada atenta y pulso firme, Villoro se desdobla en periodista, transeúnte, comprador de plumas, adulto nostálgico, padre responsable, brigadista de emergencia, y nos ofrece un testimonio de las múltiples aventuras que la urbe depara a todos y cada uno de sus habitantes.
Ya sea desde la propia experiencia o a través de la investigación de las realidades ajenas, Juan Villoro compone un gran fresco del caos entrañable y eterno que conforma la capital del país. El espacio en el que ya nada cabe pero nada sobra nunca: Chilangópolis.
Juan Villoro (Ciudad de México, 1956) tiene una extraordinaria reputación como novelista, cuentista, ensayista y cronista. En Anagrama ha publicado los ensayos literarios Efectos personales, De eso se trata yLa utilidad del deseo; las crónicas de fútbol Dios es redondo; las novelas El testigo (galardonada con el Premio Herralde; «Cuando ya a nadie se le ocurriría preguntar si es posible escribir la Gran Novela Mexicana, Villoro la puso en la mesa», Álvaro Enrigue, Letras Libres), El disparo de argón («Una obra maestra, una novela que ensancha los límites del sentido y ayuda a comprender la realidad dispersa de las ciudades», Diego Gándara, La Razón) y Arrecife («Magnífica», J. Ernesto Ayala-Dip, El País); el libro de cuentos Los culpables, galardonado en Francia con el Premio Antonin Artaud; la recopilación de artículos ¿Hay vida en la Tierra?, el volumen de conversaciones con Ilan Stavans El ojo en la nuca y el libro sobre Ciudad de México El vértigo horizontal. Su más reciente obra es No soy un robot, una reflexión sobre la lectura en la sociedad digital. Ha ganado, en 2026, el Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria.