En la gris y fría ciudad de Edimburgo, un excéntrico y arrogante millonario vive obsesionado con el orden absoluto. Para él, la vida se rige bajo contratos estrictos y un té de canela que jamás debe alterar su sabor. Bajo su impecable sobretodo negro y sus guantes blancos, ha enterrado con toneladas de oro el recuerdo más doloroso de su infancia: el día en que su abuelo se marchó para siempre y su abuela no despertó de una siesta, dejándolo completamente solo en un precipicio de silencio.
Pero el orden de los adultos es frágil ante la lógica de los niños.
La aparición del pequeño Jimmy James, un niño mancebo que sostiene un mapa antiguo y una misteriosa profecía, hará que las leyes fundamentales del millonario colapsen por completo. Juntos, acompañados por un imperturbable sirviente que parece saber más de lo que calla, abordarán un viaje imposible hacia el Reino de Ohslo: una majestuosa ciudad flotante donde el peligro acecha en escaleras inversas, los pasillos se tuercen en laberintos de espejos que reflejan el pasado y los campos de té se rebelan bajo leyes botánicas que ningún contrato puede controlar.
A través de siete pruebas de una lógica casi infantil, el millonario creerá que está guiando a Jimmy a resolver un acertijo para salvar su herencia. Lo que no sabe es que el castillo no está evaluando al niño... sino desenterrando al huérfano que él mismo sepultó bajo su orgullo.
Combinando el humor absurdo y la lógica ingeniosa de Alicia en el País de las Maravillas con la profunda emotividad de El Principito, esta entrañable novela de fantasía infanto-juvenil nos invita a derribar nuestras propias corazas. Una aventura mágica sobre la pérdida de los abuelos, la sanación de las raíces y el valor de recordar nuestro verdadero nombre para, finalmente, sentarnos a jugar el juego justo.
Atrévete a cruzar el umbral del Reino de Ohslo. Porque al terminar la última página, mirarás al cielo y te preguntarás si la magia de las colinas doradas fue solo un sueño... o la única realidad que de verdad importa.
Darío Leandro Rey Tuzzi (DLRTuzzi) nació el 16 de junio de 1986 en la provincia de Mendoza, Argentina. Desde niño mostró gran interés y talento natural por el arte. Comenzó su carrera con la pintura y el dibujo. Tomó clases en la Casa de Cultura Doña Paula del departamento de Maipú, de donde es oriundo, y expuso en el Museo Nacional del Vino Emiliano Guiñazú Casa de Fader. Con tan solo 18 años quedó en décimo lugar en un concurso de pintura con más de 150 artistas, por el cual obtuvo una mención especial. Dedicó parte de su vida al canto, tomando clases con el reconocido maestro Hugo Llorenz, (Christopher Tamba) y cantando en escenarios como los festivales distritales de Rivadavia canta al País y La Vendimia, entre otros. Muy reacio al arte, comenzó su carrera con la escritura, escribió poemas, canciones y cuentos y trabajó durante varios años en novelas y cuentos largos, con una vida más solitaria que en compañía, desde joven mostró una calidad imaginativa muy apasionada con la que canaliza sus emociones.