Años después, Juan y Elsa, ya casados, se reúnen junto a todos los excompañeros del colegio secundario en un parque de atracciones donde la tragedia en forma de accidente da un giro al reencuentro.
La historia nos lleva nuevamente a varios años más tarde, cuando Juan se reencuentra por casualidad con Leticia. Ella busca casa con su pareja por el barrio donde viven Juan y Elsa. El rencor arrastrado presagia una vecindad poco cordial: el comienzo de un final vertiginoso, no exento de escenas atroces, muestra de cuánto se puede hacer por amor y desamor.
La novela del argentino Guillermo Roz obtuvo en 2012 el I Premio de Narrativa Francisco Ayala.