En el siglo XI, la sola mención de los hombres del norte desencadena el más absoluto terror en los pechos de las gentes. Cuando una incursión al mando de un poderoso guerrero vikingo, bello y despiadado como el mismísimo Lucifer, arrasa su pequeña aldea a sangre y fuego, Attalea, junto con un puñado de prisioneros, son llevados a las lejanas tierras de las nieves perpetuas para ser vendidos como esclavos.
Violencia, sangre y muerte la rodean, pero la joven curandera está decidida a sobrevivir y no dudará en enfrentarse al mismísimo Arne, el águila cuya sombra planea sobre ella desde el principio de los tiempos, con un arma qué, aunque ella misma no lo sabe, es mucho más poderosa que la espada más afilada.
Isabel Keats es una mujer normal y corriente a la que un día le dio por escribir. Madre de familia numerosa (con perro incluido), tiene la suerte de contar con algo más valioso que el oro: tiempo libre, aunque no tanto como quisiera. Le gusta la novela romántica, le encantan los finales felices, así que, en resumen, escribe novela romántica porque en este momento de su vida es lo que más le apetece leer.
Isabel Keats —ganadora del I Premio HQÑ digital con Empezar de nuevo, finalista del I Premio de Relato Corto Harlequín con su novela El protector y finalista también del III Certamen de novela romántica Vergara-RNR con Abraza mi oscuridad—, es el seudónimo tras el que se oculta una licenciada en Publicidad madrileña, casada y madre de tres niñas. A día de hoy ha publicado más de dos docenas de obras entre novelas y relatos, algunas de las cuales han sido traducidas al inglés, alemán, italiano, portugués y francés.