Ser niño es entender que el que lleva al infierno es un camino corto. Se llega sin saber, se escapa sin pensar, se vuelve sin querer. El niño de esta historia se resiste a contarla. Antes que darle un sitio en su memoria, preferiría darle sepultura. Cuando menos lo espera, ya está inmerso en un juego trepidante que le permite todo... menos dejar morir una historia. Se trata de salvarla, ése es el juego. No es que la infancia sea en sí difícil, sino que sus fantasmas resultan invencibles y sus muros —horror— inexpugnables. En un proceso inverso al exorcismo, el autor se transforma en personaje, el retrato en fantasma, la cicatriz en tinta: "Se escribe, igual que se ama o que se vive, porque no queda más alternativa, ni se ve escapatoria tolerable"
Xavier Velasco es nativo y amante de la ciudad de México. Entiende a la escritura como una fechoría, cree en la amistad querúbica de los perros y desconfía de toda solemnidad. Es autor de Diablo Guardián (Premio Internacional Alfaguara de Novela 2003), Elmaterialismo histérico (relatos, 2004), Luna llena en las rocas (crónicas, 2005), Éste que ves (novela, 2006), Puedo explicarlo todo (novela, 2010) y La edad de la punzada (novela, 2012). Escribe la columna semanal "Pronóstico del Clímax" en el diario Milenio y planea, un día de éstos, debutar como actor.