En este libro Cindy ahonda en las relaciones afectivas y románticas, e ilustra la diferencia entre el matrimonio tradicional y la relación espiritual, llevándonos a comprender que el objetivo no es solo ser uno con nuestra pareja, sino recordar la unidad con Dios y despertar del sueño de la separación. También dirige una mirada fresca a la infidelidad y a sus causas.
Y nos enseña: “No podemos meditar para deshacernos de la culpa. Tenemos que deshacerla practicando con las personas y situaciones que más nos irritan”. Cuando esto ocurre, la necesidad de aferrarse a los agravios y juicios del pasado desaparece, las relaciones sanan y aceptamos que ya estamos completos.