Rafael Sabatini parte de la singular trayectoria del bucanero Henry Morgan para crear un fascinante personaje al que las circunstancias arrastran a la piratería y los vaivenes de la guerra obligan constantemente a tomar partido. Las acciones bélicas, las audaces maniobras marineras y los inevitables enfrentamientos de un espíritu indómito con sus superiores dotan esta novela de un ritmo que envuelve al lector en una vorágine de emociones e intriga, pero, sin duda, el mayor logro de Sabatini es haber construido un protagonista de carne y hueso que muestra sus dudas, sus deseos de justicia, su inquebrantable sentido del honor, sus pasiones y sus flaquezas, y que acaba por convertirse en todo un símbolo de la lucha contra la injusticia y la marginación.
"Con El capitán Blood descubrí a tiempo qué era la injusticia, y también por qué, a veces, hacerse pirata bajo cualquiera de sus formas no es un detlito, sino una forma de dignidad". Arturo Pérez-Reverte