Traducción e introducción de Ramón Irigoyen, profesor del Colegio Universitario de La Rioja
El presente volumen recoge la obra completa de Catulo, quizá el poeta latino que resuena con mayor fuerza en nuestra época de contrastes, pasiones y divisiones. Tres son los grupos en que puede dividirse esa obra: los poemas brevesque él consideraba diversiones formales y hablaban de temas como la política, la amistad o sus pequeñas perversiones; los poemas largos y eruditos, inspirados en temas mitológicos; y, finalmente, los epigramas acerca de temas de la vida cotidiana.
La magnífica versión de Ramón Irigoyen acerca al lector al amor y al odio visceral de Catulo, pero también a la alegría, la desesperación sexual, la tristeza terrible y el humor sublime que alberga el refinamiento de suinteligencia, con el más exquisito perfeccionismo formal. ¿Cuántos millones de carcajadas y de sonrisas le ha debido el mundo occidental en los últimos veinte siglos a Catulo?
Catulo (h. 84-h.54 a.C.) nació en Verona. Su familia acogía en su casa a Julio César cuando el general viajaba a las Galias. En torno a los veinte años, se trasladó a Roma con la intención de hacer carrera política. Entre los años 57 y 56 a.C. viajó a Bitinia -situada en el noroeste de la actual Turquía- en el séquito del propretor G. Memmio, a quien el poeta colmó de improperios porque, en aquel viaje, como era su deseo, no logró enriquecerse. Pero triunfó en la poesía. Sus poemas inmortalizaron a su amada Lesbia, cuyo probable nombre real era Clodia, la hermana de P. Clodio Pulcher y esposa de Q. Metelo Celer. Con 113 poemas de registros muy variados -poemas cortos y largos, de lenguaje aparentemente sencillo y también de exhibicionismo culto y de refinadísima métrica-, llegó a ser el poeta lírico al que imitarían Virgilio, Horacio, Propercio, Juvenal y Marcial. En el siglo XX, los admiradores e imitadores de la poesía de Catulo en las lenguas más variadas se cuentan por docenas. Murió en torno a los treinta años.