La modernidad desmanteló el andamiaje simbólico tradicional, y el vacío resultante se llenó de nuevos ocupantes: las industrias del cine, la música y, sobre todo, los algoritmos personalizados de las redes sociales. Este libro examina la operación invisible de estos nuevos narradores, quienes influyen sobre toda la población sin anunciarse como sistemas de orientación simbólica.
El corazón del análisis es el mecanismo de la estetización sin economía moral. La industria cultural hace un comportamiento inmensamente deseable, pero elimina sistemáticamente la fricción, el costo real y el peso de las consecuencias. Muestra el poder sin el sacrificio, la autonomía encadenada a un producto, y canaliza nuestras propensiones humanas más valiosas (autonomía, estatus, pertenencia) hacia una dependencia disfrazada de libertad.
La mitología moderna es una invitación a desarrollar la atención situada: la capacidad de detenerse y preguntar, en el momento de la activación emocional, ¿qué propensión está siendo canalizada aquí y hacia dónde apunta? La dignidad no reside en escapar del sistema, sino en elegir conscientemente los relatos que apuntan hacia adentro, hacia una capacidad que crece, en lugar de una dependencia que consume.