Creo que muchos cristianos se meten en muchos problemas por no ser honestos en sus convicciones. Por ejemplo, si una persona va a un taller, o un soldado a un cuartel, y si no enarbola su bandera desde el principio, le resultará muy difícil izarla después. Pero si inmediatamente y con valentía les hace saber: “Soy Cristiano, y hay ciertas cosas que no puedo hacer para agradaros, y otras que no puedo evitar hacer aunque puedan desagradaros”, cuando eso es claramente comprendido, después de un tiempo la peculiaridad de la cosa desaparecerá y la persona quedará en paz.
Charles Haddon (C. H.) Spurgeon (1834-1892) fue un predicador bautista británico. Comenzó a predicar a los 16 años y rápidamente se hizo famoso. Se le sigue conociendo como el "Príncipe de los Predicadores" y con frecuencia acudían más de 10.000 personas a escucharle predicar en el Tabernáculo Metropolitano de Londres. Sus sermones se imprimieron en periódicos, se tradujeron a muchos idiomas y se publicaron en muchos libros.