Para que una celebración tenga verdadera intensidad cristiana, tiene especial importancia un aspecto que quizá a veces olvidamos: la actitud espiritual, de fondo, de todos los participantes, empezando por los que ejercen en ella alguna responsabilidad.<br
Para que una celebración tenga verdadera intensidad cristiana, tiene especial importancia un aspecto que quizá a veces olvidamos: la actitud espiritual, de fondo, de todos los participantes, empezando por los que ejercen en ella alguna responsabilidad.<br