La novela desarrolla con gran detalle el mundo patriarcal en el que vive José, reconstruyendo las costumbres, las creencias y la mentalidad de la antigüedad oriental. Los famosos sueños del joven, en los que se ve elevado por encima de sus hermanos, ocupan un lugar central en la narración: son al mismo tiempo expresión de su vocación interior y causa directa del odio que despierta. Mann muestra cómo José oscila entre la ingenuidad juvenil, el placer de sentirse elegido y una progresiva toma de conciencia del peligro que esa actitud implica.
El punto decisivo del libro es la traición de los hermanos, que, movidos por los celos, lo arrojan a una cisterna y luego lo venden como esclavo a unos mercaderes. Este episodio marca el fin de la infancia protegida y el comienzo de un largo camino de pruebas. En manos de Thomas Mann, este pasaje no es solo un giro de la intriga, sino una verdadera ruptura existencial: José pierde su lugar en el mundo y se ve obligado a iniciar un proceso de transformación interior que definirá toda su vida.
Thomas Mann (1875–1955), Premio Nobel de Literatura en 1929, dedicó muchos años a la composición de José y sus hermanos, una de sus obras más ambiciosas. En El joven José, combina erudición histórica, ironía moderna y profundidad psicológica para convertir un relato bíblico en una novela sobre la formación de un individuo, el nacimiento de la conciencia y el sentido del destino.