Robar le permite obtener todo lo que anhela —ropa, adornos y cosméticos— y, sobre todo, llamar la atención de Gideon, el inalcanzable hijo de un rico matrimonio de políticos. Para ocultar su faceta de ladrona, Ivy recurre a sus dotes de embaucadora, pero en un descuido su madre descubre los hurtos y la envía a China un tiempo para alejarla de lo que considera un mal ambiente.
Años más tarde, de regreso en Boston, Ivy se topa con la hermana de Gideon; por lo que un reencuentro con el que fue su amor platónico parece ser su destino... Retomando viejos hábitos, poco a poco Ivy envuelve a Gideon en su red. Y cuando está a punto de obtener todo lo que siempre ha querido... un fantasma del pasado reaparece, amenazando la vida perfecta que ha construido.