La Cartuja de Parma (1839), que presentamos aquí en una nueva traducción de María Teresa Gallego Urrutia y Amaya García Gallego, recrea la Italia stendhaliana con todo su romanticismo, su pasión no medida ni por la prudencia ni por la vanidad, sus secretos y venganzas, y su obstinación contra «todo lo viejo, lo beato, lo taciturno». Siempre con su incomparable talento para dar a la virtud y al vicio la definición más inesperada, Stendhal compuso, en palabras de Balzac, «el drama más completo, el más sobrecogedor, el más extraño, el más verdadero, el más profundamente enraizado en el corazón humano que jamás se haya inventado».
Henri Beyle, Stendhal a partir de la publicación de su tercer libro, nació en 1783 en Grenoble, «cuartel general de la ruindad», hijo de un abogado del Parlamento. Estudió en su ciudad natal y en 1799 marchó a París para ingresar en la Escuela Politécnica, cosa que nunca llegó a hacer. Un año después se alistó en el Ejército y tomó parte en las campañas de Alemania, Austria y Rusia de Napoleón, a quien siempre vería como un héroe. Tras la derrota, en 1814, se exilió voluntariamente en Milán. En 1815, publicó, bajo pseudónimo, su primera obra, las Cartas sobre Haydn, Mozart y Metastasio (de la que en Alba extrajimos La Vida de Mozart, ALBA CLÁSICA BIOGRAFÍAS núm. III) y en 1817, la Historia de la pintura en Italia y Roma, Nápoles y Florencia, esta última ya como Stendhal. Perseguido por liberal, tuvo que dejar Milán, y, entre Londres y París, empezó a frecuentar los salones literarios. Su ensayo Del amor aparecería en 1822; su primera novela, Armancia (1827), la publicó sin nombre en París, y sería seguida en 1830 por una de sus obras capitales, Rojo y negro. En 1831 fue nombrado cónsul en Civitavecchia, en los Estados Pontificios. Su otra gran novela, La Cartuja de Parma, aparecería en 1839. Una selección aforística de pasajes sobre el amor puede encontrarse en Diccionario del amor (ALBA CLÁSICA núm. CII). Murió en París en 1842. En su tumba mandó grabar el nombre de Arrigo Beyle, milanese.