Reflexión sociológica sobre este deporte-espectáculo visto desde una óptica multidisciplinaria.
Cuando el ring se tiñe de rojo, la historia mexicana revive, nos toca de nuevo el inconsciente.
Este deporte permite la individualidad del espectador en tiempos de impotencia.
La lucha libre es cultura, deporte, show, sangre y desahogo. Puede crear mitos y derribar ídolos. Pero también es, sin duda, la eterna metáfora del bien contra el mal que todos llevamos dentro.
Ricardo Guzmán Wolffer nació en 1966 en la Ciudad de México, es licenciado en Derecho por la UVM, dramaturgo, narrador y poeta. Estudió Derecho en la UVM y el posgrado en el Instituto de Especialización Jurídica de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Fue miembro del consejo editorial de Asimov y Biombo Negro. Colaborador de Asimov, Biombo Negro, Blanco Móvil, El Búho, El Imparcial, El Nacional, Excélsior, Generación, Hojas de Utopía, La bellota, La Hora, La Jornada, Los Universitarios, Noticias y hora, Origina, Renacimiento (Sevilla, España), y Revista de Revistas. Becario del Instituto Italiano de Cultura, Florencia, 1990.
Primer lugar en el Concurso Estatal de Cuento Oaxaca 1991 por El cono de la luz eterna. Premio Nacional de Poesía Ramón Iván Suárez Caamal por Vivir en filo. Primer lugar en el Concurso Relámpago de Cuento Breve 1997 por Aullar. Premio Tirant lo blanc, convocado por el Orfeó Catalá, en 2002. Parte de su obra se incluye en diversas antologías de ciencia ficción mexicana y la editorial Porrúa ha publicado dos libros suyos relativos a las garantías constitucionales. Su obra Muerte sólo hay una, se estrenó en la ciudad de Oaxaca en 1992.