Pablo Calvo se propuso reconstruir el Gasómetro con recuerdos. Y descubrió una lucha de quijotes contra gigantes. Hubo hinchas que escondieron reliquias del estadio cuando llegaron las topadoras, y niños que refugiaron pasto de la cancha en una maceta, para mantenerla con vida.
Los jóvenes se sumaron a la resistencia, saltaron el alambrado de clausura y jugaron en la avenida La Plata una vez más.
Noches de carnaval con Sandro y Joan Manuel Serrat, el primer gol televisado del fútbol argentino, el eco suspendido de la voz del estadio, el repiqueteo de una pelota de básquet y hasta la derrota de un campeón mundial de ajedrez bajo los tablones figuran entre los relatos salvados aquí del olvido.
Los testimonios recogidos reviven la magia que producía la sombra rayada de la tribuna de madera y dan cuenta de un profundo deseo de los hinchas de San Lorenzo por volver a Boedo.
Al expresar esa añoranza -y juntar el dinero para desplazar de sus terrenos a una multinacional- los cuervos protagonizan una auténtica epopeya a escala barrial, donde cuatro manzanas son el mundo entero.
El autor de Dios es cuervo sacude de nuevo la emoción del sentimiento azulgrana. Y confiado en el poder de este enorme sueño colectivo, cierra los ojos y afirma que el Viejo Gasómetro sigue allí, al alcance de un abrazo.
Pablo Calvo (1968- 2021) fue un narrador de historias. Realizó coberturas en las islas Malvinas, la Antártida, los Estados Unidos, Italia, España, Brasil, Venezuela, Colombia, Japón... y Boedo. Mantuvo diálogos entrañables con el papa Francisco, el filósofo Mario Bunge, el pintor Carlos Alonso y el marcador de punta Sergio Bismark Villar. Entrevistó a los escritores Osvaldo Bayer, Beatriz Sarlo, María Dueñas y Abelardo Castillo, y a los goleadores José Sanfilippo, Rodolfo Fischer y Héctor Scotta. Hizo semblanzas del maestro Hermenegildo Sábat, del doctor René Favaloro, de la gobernadora María Eugenia Vidal, de la primera dama Juliana Awada, y del delantero René Pontoni, del arquero Agustín Irusta y del estratega de Los Matadores, Alberto Rendo. En 2016, fue invitado por el periodista italiano Lorenzo Galliani a escribir el prólogo de René Pontoni. Il calciatore preferito di Papa Bergoglio y por el Grupo Artístico de Boedo para colaborar con el libro Santos murales. La identidad en las paredes. Fue profesor en la Maestría en Periodismo del diario Clarín y la Universidad de San Andrés e integró el equipo de editores de la revista Viva. Cubrió a San Lorenzo para la agencia DyN, entre 1990 y 1991, y colaboró con el libro Santo Ciclón, en homenaje a los campeones de 2007. Es autor de La muerte de Favaloro (Sudamericana), Los mendigos y el tirano (Aguilar), Dios es cuervo (Sudamericana) y Los tesoros del Gasómetro (Aguilar). Le regaló la camiseta de la Selección Argentina al Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, cuando el colombiano lo distinguió por la nota "Juan y la carta de amor que venció a su tristeza".