En su momento de mayor celebridad como dramaturgo, hacia 1891, y habiendo publicado ya su novela El retrato de Dorian Gray, Oscar Wilde conoce a Bosie, sobrenombre de lord Alfred Douglas, e inician una apasionada relación. El padre del joven, el marqués de Queensberry, escandalizado, se dedica a investigar al escritor para luego denunciarlo por prácticas homosexuales. En el juicio, Wilde es declarado culpable de los cargos de conducta indecente y sodomía, y condenado a dos años de prisión y trabajos forzados. Su vida cambia abruptamente y muere, exiliado, apenas unos años después.
Esta es la transcripción de ese juicio, traducida por Ulyses Petit de Murat y publicada por primera vez en 1967 por la Editorial Jorge Álvarez. Leer hoy, a más de de un siglo, todo lo que se dijo en ese proceso judicial y que implicó la expulsión de la sociedad de un artista admirado y reconocido resulta perturbador, y nos recuerda que la intolerancia hacia todo lo que no sea como uno desea persiste e insiste.
«...en la cultura de la cancelación digital el efecto veloz genera un espray que cubre "obra y persona" en unas pocas horas, pero con resultados duraderos. ¿Es su efecto el fin de la polémica? Me propuse, al poner nuevamente a circular este libro, hacer un aporte para mantener la vitalidad de la discusión y nunca elegir el silencio».
Del prólogo de Claudia Aboaf
Oscar Wilde (1854-1900) fue un escritor, poeta y dramaturgo británico, famoso por su habitual ingenio y sarcasmo social. Es en Londres donde empieza a producir sus primeras obras de éxito, como su reconocida novela El retrato de Dorian Gray (1890) o, en teatro, El abanico de Lady Windermer (1892), Salomé (1894) -que fue censurada por retratar personajes bíblicos-, o La importancia de llamarse Ernesto (1895), divertida comedia que ha sido llevada al cine en diversas ocasiones. Entre los años 1887-1889 editó la revista femenina Woman's World.
Oscar Wilde (1854-1900) fue un escritor, poeta y dramaturgo británico, famoso por su habitual ingenio y sarcasmo social. Es en Londres donde empieza a producir sus primeras obras de éxito, como su reconocida novela El retrato de Dorian Gray (1890) o, en teatro, El abanico de Lady Windermer (1892), Salomé (1894) -que fue censurada por retratar personajes bíblicos-, o La importancia de llamarse Ernesto (1895), divertida comedia que ha sido llevada al cine en diversas ocasiones. Entre los años 1887-1889 editó la revista femenina Woman's World.