Ãsta es una novela sobre libros y pasiones. Una emocionada evocaciÃŗn y un retrato punzante del mundillo editorial neoyorquino. La historia de un joven que intenta abrirse camino; de la rivalidad entre dos titanes de la vieja guardia, cuando el de editor se consideraba todavÃa un ÂĢoficio de caballerosÂģ; y de una poeta legendaria que vive retirada en un palazzo veneciano. Paul Dukach trabaja en las destartaladas oficinas de Purcell & Stern, prestigiosa editorial independiente cuyas ventanas dan a Union Square y cuyo catÃĄlogo reÃēne una deslumbrante lista de genios literarios y premios Nobel. Paul estÃĄ destinado a ser el heredero del fundador, Homer Stern, despÃŗtico, mujeriego, chismoso y gran editor, cuyo rival declarado ha sido siempre Sterling Wainwright, competidor de pedigrÃ. Ambos comparten una obsesiÃŗn: la poeta Ida Perkins, figura mÃtica de las letras norteamericanas, de vida escandalosa y obra exquisita. Wainwright, primo suyo y antiguo amante, ha sido su editor. Stern siempre la ha querido incorporar a su catÃĄlogo. Y ahora Paul Dukach, admirador rendido de su obra, viaja a Venecia para entrevistarse con ella. VolverÃĄ de allà con un manuscrito inÊdito y un secreto que cambiarÃĄ muchas cosas... Roman à clef sobre el mundillo editorial en el que los iniciados descubrirÃĄn retratadas con mordacidad a algunas figuras prominentes, sÃĄtira feroz de las entraÃąas de ese universo âla feria de Frankfurt, los egos desbocados de los autores, los tejemanejes de los mercachifles, los excesos de todo tipo, las andanzas sexuales...â, Musa es tambiÊn un homenaje a un ecosistema en extinciÃŗn devorado por las grandes corporaciones y la revoluciÃŗn digital, y el perspicaz retrato de un grupo de personas unidas por una pasiÃŗn: la de descubrir al prÃŗximo gran autor, un manuscrito deslumbrante...
Ãsta es una novela sobre libros y pasiones. Una emocionada evocaciÃŗn y un retrato punzante del mundillo editorial neoyorquino. La historia de un joven que intenta abrirse camino; de la rivalidad entre dos titanes de la vieja guardia, cuando el de editor se consideraba todavÃa un ÂĢoficio de caball...