Jack Falconer, un asesor financiero, afirmaba que conocía al hombre ideal para ella. Encantada ante la posibilidad de salvar su granja, Courtney descubrió estupefacta que ese hombre ideal no era otro que el propio Jack. Solo había una condición para que él saldara todas sus deudas pendientes... ¡ella tenía que darle un hijo!