Esta bella y sorprendente novela es como un espejo donde nos reflejamos todos. El lector, sea de ciudad o de campo, puede asomarse a un mundo mítico, en el que la Historia es solo otra fábula que se cuenta junto al fuego, y limpiar en ella su mirada hasta dejarla tan clara como la de su protagonista.
"La carretera secundaria de la escritura de Manuel Astur atraviesa el amplio territorio de la existencia".
Marina P. de Cabo , Quimera
"En el humor desbordante y en su agudeza, Astur tiene algo de Chesterton o de Churchill, y en algunos párrafos más líricos me ha recordado al Céline más intenso".
Antonio García Maldonado , El Asombrario