Esta obra revela la visión religiosa de Maimónides de la profesión que desempeñaba: la medicina. Así, Maimónides defendía que atender a los enfermos era casi un mandato religioso ya que curar el cuerpo suponía curar el alma, utilizando para esto último lo que hoy día conocemos como musicoterapia, siendo un visionario. Todo ello le conllevaría tener una gran reputación como médico.